Los tambores sonaban en la lejanía del tiempo y el espacio, mas allá de donde mis ojos podían ver. Sin embargo, los temblores de la tierra eran los mensajeros de la muerte, de la batalla final. De un mundo nuevo, de lo que tocaba por venir... Miles de caballos empezaron a colocarse en formación, a no mas de un kilómetro.
El semblante de nuestras caras se oscureció, buscando algo que nos reconfortara, tras ver el numero de guerreros a los que nos tocaba enfrentarnos, de los que teniamos que defender la última ciudad del reino. Hoy era el dia en el que la guerra podia dar su último paso. Nuestro reino que tan próspera paz había tenido, durante tantas generaciones, hoy podía escribir su epilogo, su final...
Teniamos que luchar por la victoria, teniamos que creerlo, pues era el único halo de esperanza, y reinaba en nuestros corazones, esperando a que nuestra mente reaccionara, que nuestra valentía no se evaporara. Que lucharamos por todo lo que fué, y por un futuro que nos sea favorable.
Mi mente mucho mas asustada de lo normal, empezó a maquinar una nueva estrategia en la que nuestros cientos de soldados, acabaran con sus miles...
A lo lejos se veía como sus magos, empezaban a crear sus gigantes de piedras y sus pajaros de fuegos, la cosa cada vez se ponía peor. Pero tenía unaa pequeña ventaja ante este acontecimiento.
Se sabía que estas criaturas de la magía, si eran muy jovenes, poco tiempo de creación, su inteligencia era casi nula. Poca inteligencia implica pocos reflejos de reacción, poca velocidad en los movimientos...
Junté todos los caballeros que teníamos y les expliqué lo que tenía pensado, sabía que ellos estaban confiados de ganar, tenían claro que iban a ganar y que mandarían a las criaturas primero, para que destrozaran todo, y ellos no tener casi ninguna baja, ya lo habían hecho anteriormente.
Pero esta vez nosotros jugábamos con ventaja, sabiamos su primer movimiento, y podiamos conseguir que fuese el último para ellos. Mi plan era sencillo, los caballeros tenían que correr hasta las crituras, y justo cuando estuvieran a tan solo unos metros, frenar en seco y correr en dirección paralela a los ejercitos, las criaturas saldrían detrás de ellos, los caballeros tendrían que ser habilidosos y continuamente quebrar a los monstruos para asi confundirlos y cegarlos de ira, para perder el concepto de espacio, y sus ojos centrarse solo en los caballeros. Y cuando mas cegados estuviesen, ir direccion al ejercito enemigo, eso causaria caos entre ellos.
Mientras tanto los arqueros de nuestro ejercito estarían tirando flechas a sus flancos para que asi la única escapatoria de su ejercito es replegarse o morir.
Yo me pondría al frente de la caballería para poder guiarles, formamos dos grupos de 150 caballeros, la infanteria se quedo guardando nuestras espaldas, y los arqueros en posicion defensiva.
Su cuerno de guerra sonó en una de las colinas mas altas de estas áridas tierras del norte. Sabíamos que la ultima llamada a la guerra era esa, ese estruendo que todavía hacían eco en nuestros oídos.
Grité lo mas alto que pude para que los caballeros empezaran el trote, un trote que se aceleraba cada metro que avanzabamos, las bestias eran puntos todavia, pero pronto nos daríamos cuenta del miedo que profesaba estar a unos metros de aquellas bestias. Nos paramos en seco, ellos continuaban su carrera para machacarnos, la primera fila de caballeros estabamos a punto de recibir un golpe, pero acelerando con fuerza a los caballos los evitamos, empezamos a correr, unos a un lado otros a otros, asi las decenas de criaturas perseguían a pequeños grupos. Haciendo que la fuerza enemiga, que era superior, descendiese visiblemente, era nuestra la chance para poder ganar, y no podíamos desaprovecharlo.
A una señal de uno de mis segundos, empezamos a correr hacia el ejercito enemigo, a una velocidad casi inhumana, y las criaturas cada vez estaban mas cerca de nosotros. Un tercio de los caballeros llevaban lanza, se pusieron en ultima fila.
El ejercito enemigo se vio ahogado por el miedo, sin saber que hacer, solo unas primeras lineas, se opusieron a nuestro paso, pero las primeras lineas de caballeros acabaron con ellos, asi una pequeña puerta para mezclarnos entre nuestros enemigos, pero nuestra sorpresa llego cuando la ultima linea de caballeros dejo su lanza clavada en el suelo. Las criaturas se vieron entorpecidas por esto, cayendo y rodando, acabando con la mayoria del frente enemigo.
Los arqueros ya habían comenzado a disparar sus flechas, nuestro plan había sido todo un exito. La infanteria habia adelantado sus lineas y estaba atacando a los resquicios que quedaban del ejercito enemigo, sin duda todo había sido un exito. Me hallaba luchando contra algunos guerreros que venían a mi.
Los temblores en la tierra por la caida de las criaturas, se hacían notar en mi caballo. Aunque la gran estabilidad del mismo, hacía que tuviese cierta ventaja sobre los ataques que venían de todos lados, lanzas y espadas se entrecruzaban en busca de una parte de mi cuerpo.
Ágil esquivacaba cada intento de golpe, mi caballo ayudaba golpeando, a los que nos intentanban atacar, con sus patas.
Noté un fuerte temblor tras de mi, hice que mi caballo virara ciento ochenta grados... vi como una de las pocas criaturas que quedaban en pie venía hacia mi, pocos metros quedaban para que llegara a mi, inmovilizado por la sorpresa y el miedo, no supe reaccionar y justo cuando la inmensa mano de la torre de piedra acabara con mi vida, rayos cayeron del cielo... rayos a mi alrededor caían uno tras otro formando un circulo, siendo yo el centro del mismo...
Un rayo cayó sobre mí pensando que iba a caer fulminado... cerré mis ojos
sábado, 3 de mayo de 2008
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